Durante siglos, el púrpura fue considerado un símbolo de estatus, asociado a la realeza y a la clase dominante debido a su alto precio. Y ya que el color era algo de tan difícil acceso, casi todos los países del mundo decidieron prescindir de utilizarlo al crear sus banderas nacionales.
El químico británico William Henry Perkin buscaba una manera artificial de producir un importante compuesto para el tratamiento de malaria de la época, cuando accidentalmente logró crear el primer tinte sintético: la anilina morada.

En la actualidad, solamente dos naciones poseen el color morado en sus banderas. La primera de ellas es la isla de Dominica, que cuenta con un loro imperial —ave nacional— verde y morado en el centro de su estandarte nacional. La segunda es la bandera de Nicaragua que posee un arcoíris con una franja morada que prácticamente no se nota, debido a su pequeño tamaño.