Durante el torneo los participantes debían darse bofetadas por turnos para ganar. Las reglas solo permitían golpear con las palmas de la mano en la parte superior de la mejilla y el participante que se rendía primero quedaba eliminado.
En la edición de este año, el deportista de 35 años Yuri Kuzmín, procedente de la ciudad rusa de Nizhni Nóvgorod, se hizo con la victoria.
Aunque este torneo de bofetadas no es tan peligroso como podría ser uno de boxeo, los deportistas también suelen sufrir heridas durante su celebración.
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