El aparto no tripulado PHASA-35, con alto techo de vuelo, un peso de 150 kilogramos y una envergadura de alas de 35 metros, estará listo para pasar pruebas en 2019.
"Una nueva tecnología le permite funcionar durante todas las temporadas del año y cumplir muy variadas misiones, incluidas las de observación y de mantenimiento de la comunicación, de importancia crítica en zonas alejadas", informó la compañía.
Vídeo: El Pentágono acaba con el programa de construcción de un costoso dron
También reveló que el aparato se nutrirá durante el día de energía solar y cargará con ésta sus baterías para la noche.

