"Hemos expresado la solidaridad con el Reino Unido e indicado que es necesario aprobar medidas proporcionales dada la gravedad de los hechos, pero al mismo tiempo estamos interesados en mantener el diálogo con Rusia", dijo Michel a los periodistas.
En la cumbre en Bruselas que comenzó el 22 de marzo, los líderes europeos debatieron el ataque de Salisbury y expresaron su "solidaridad incondicional" con Gran Bretaña, así como compartieron la opinión de Londres que ve "altamente probable" la responsabilidad de Rusia por el caso Skripal, acusación que Moscú niega rotundamente.
Skripal, exoficial de inteligencia militar rusa reclutado en los años 90 por el servicio secreto británico MI6 y naturalizado en el Reino Unido, y su hija Yulia fueron hallados inconscientes el 4 de marzo cerca de un centro comercial en la ciudad de Salisbury.
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Ambos continúan en estado crítico y reciben tratamiento por intoxicación con una sustancia de acción neuroparalizante.
Moscú, que rechazó todas las acusaciones por infundadas, exigió en respuesta la salida de 23 empleados de la Embajada británica, además de anunciar el cierre del consulado británico en San Petersburgo y de la oficina del British Council en Moscú.



