De ahí que el analista jefe de la empresa rusa Alpari, Román Tkachuk, haya revelado a Sputnik los factores que pueden llevar al bitcóin a su extinción y los que son capaces de darle un empujón y devolver a la moneda virtual a los niveles de hace unos meses.
"Ahora mismo los reguladores financieros lo que están haciendo es apretarle las tuercas a las criptomonedas: en Japón, en Corea del Sur, en Estados Unidos. Si los que regulan el mercado en todo el mundo siguen haciendo eso, las monedas virtuales estarán en un callejón sin salida, al igual que quienes invierten en ellas. Serán, sin duda, tiempos difíciles para las criptodivisas", explica Tkachuk.
Sin embargo, incluso ante ese escenario el bitcóin no morirá. "El bitcóin siempre puede guarecerse en las sombras. Allí no necesita ningún tipo de regulación", advierte.
"Si se sigue acosando al bitcóin con multas y con procesos judiciales, su tasa de cambio rondará los 1.000 dólares e incluso se situará por debajo, pero no desaparecerá del todo", señala.

Advierte también de que la competencia le va pisando los talones al bitcóin. Si este acaba por hundirse definitivamente, entonces monedas como el ethereum, el ripple, el dash o el monero tienen más opciones de que no les pase lo mismo. "El valor del bitcóin puede ser 10 veces mayor, pero otras monedas pueden crecer cientos de veces e incluso más".