Según el libro, tanto Sharon como el jefe del estado mayor del ejército, Rafael Eitan, eran partidarios de derribar el avión, pero en el último momento un grupo de altos oficiales israelíes se negó a ejecutar una operación que habría causado la muerte a un elevado número de civiles, revela el diario Haaretz.
En el avión viajaban una treintena de niños palestinos que habían sido heridos en las recientes matanzas de Sabra y Shatila, en Líbano.
Ariel Sharon fue nombrado ministro de Defensa en 1981 e inmediatamente ordenó al ejército, que entonces estaba muy activo en Líbano, que buscara la muerte de Arafat.
En una ocasión, Israel bombardeó una oficina de la OLP causando un gran número de civiles muertos, pero Arafat, que debía encontrarse en el edificio, llegó más tarde y salió ileso.


