La joven, de 24 años, llegó a Australia para visitar a un amigo que trabaja como cazador de serpientes. No obstante, el hombre tuvo una imprevista llamada de trabajo en plena cita.
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A su vez, pese a su miedo a las serpientes, la joven no se cortó a la hora de ayudar a su amigo.
"Un día normal en Australia. Atrapando a una serpiente", bromeó la mujer mientras colocaba al reptil, de 2,5 metros de largo, en una bolsa.