La Secretaría solicitará a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente "un estudio que analice a profundidad las implicaciones ambientales de la posible exploración y extracción de hidrocarburos en el área contractual número 30, incluida en la (próxima) licitación 2,4 en aguas profundas (500 a 1.500 metros de tirantes de agua) y ultraprofundas (superiores a 1.500 metros) del Golfo de México", dice el comunicado.
El área natural protegida Arrecife Alacranes está situada en la parte norte de la península de Yucatán y a 188 kilómetros del Puerto de Progreso, en la entrada a las aguas mexicanas del Golfo de México.
El Arrecife Alacranes es un conjunto de pequeñas islas de origen coralino, que fue decretado parque nacional el 6 de junio de 1994.
El Gobierno de México promovió cinco zonas de salvaguarda de actividades de exploración y extracción de petróleo en el territorio nacional, una de ellas corresponde a la protección de 219.012 kilómetros cuadrados de la península de Yucatán.
Esa extensión incluye zonas de humedales, arrecifes y los llamados "sitios Ramsar", por el nombre de la convención internacional firmada en esa ciudad iraní, en vigor desde 1975, que protege esos ecosistemas de importancia internacional especialmente como hábitat de aves acuáticas.
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Esa reforma de la Constitución, aprobada en 2014, abrió la industria energética propiedad del Estado a la competencia privada, pero "prohíbe toda actividad de exploración y extracción de petróleo dentro de las áreas naturales protegidas".
El área contractual número 30 está ubicada a una distancia de 23,5 kilómetros fuera de la zona de salvaguarda, a 48 kilómetros fuera del área natural protegida y a 64,5 kilómetros del Arrecife Alacranes.
Esas distancias "son mayores a las de otras regiones del planeta donde se dan explotaciones petroleras mucho más cercanas a formaciones coralíferas en buenas condiciones ambientales", dijo el Gobierno mexicano.
La decisión fue tomada "para tener aún más certeza respecto de la integridad ambiental del área natural protegida", añade el comunicado.
Este mismo miércoles, la Secretaría de Energía solicitó a la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH, órgano regulador estatal) emitir la convocatoria de la próxima licitación 3,1, que abrirá la tercera ronda de subastas petroleras.
En la primera convocatoria de la Ronda 3, la CNH licitará 35 áreas contractuales de exploración y extracción de hidrocarburos en aguas someras, bajo un modelo de contratación de producción compartida.
El Estado mexicano espera inversiones por más de 60.000 millones de dólares por los contratos firmados desde julio de 2015 a la fecha.
Trión es un campo que fue asignado sin concurso a la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) en la llamada Ronda Cero, antes de que comenzaran las licitaciones de la Ronda Uno, que culminó en diciembre del año pasado, y la Ronda Dos, en marcha este año.
El 3 de marzo, la CNH suscribió a nombre del Estado mexicano el primer contrato de asociación estratégica en la historia de Pemex, para compartir sus derechos legales ("farmout") con la gigante petrolera australiana BHP Billiton por 35 años.
La CNH ha firmado más de 2.385 millones de dólares de inversión aprobada y comprometida en siete licitaciones desde 2015, de los cuales 1.142 millones de dólares corresponden a las cuatro licitaciones de la Ronda Uno y 1.245 millones de dólares a tres licitaciones de la Ronda Dos.
Pero el éxito comercial de los yacimientos dispararía las inversiones de grandes petroleras de todo el mundo a decenas de miles de dólares.