Hay solo tres vallas publicitarias en la capital norcoreana, Pyongyang. La televisión y la prensa, a su vez, carecen de anuncios por completo. Sin embargo, los supermercados empiezan a lucir marcas, mientras las ofertas tipo "cómprate uno y recibe dos" se han vuelto más comunes.

Los cambios drásticos en el panorama del consumo de Corea del Norte surgieron en la época del líder actual Kim Jong-un. De acuerdo con el plan anunciado por el mandatario del país juche, la prioridad de las fábricas norcoreanas es la producción de artículos de alta calidad.

En las tiendas como Potonggang los clientes pueden pagar en efectivo o con una tarjeta de débito, afirma la nota de Business Insider.

Aunque el uso de dólares y yuanes sigue siendo común, cada vez más personas usan la divisa nacional y las tarjetas.

Entre los productos disponibles hay 120 variedades de helado.
La cervecería Taedonggang ya cuenta con ocho tipos de cerveza.

Los estantes cuentan con decenas de marcas de cigarrillos de producción nacional, bebidas gaseosas y paquetes de patatas fritas.
Las tiendas de electrónica veden smartphones de la marca Pyongyang por 200 dólares.
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También se puede comprar café Pokka, proveniente de Japón, solo por 80 centavos.
El mercado trae poco a poco nuevas formas de competición a Corea del Norte, por lo cual, cambian la economía de planificación centralizada.