Las consecuencias del desenfreno de los elementos, en una fotogalería de Sputnik.

1/10
© Foto : Moskva city news agency
Moscú fue azotada por un huracán con lluvias y tormentas eléctricas. Las ráfagas de viento en la capital llegaron a 22 metros por segundo.

Los vientos huracanados abatieron más de 1.000 árboles.

El huracán arrojó vallas publicitarias, paradas de transporte público y dañó los techos de algunos edificios de la ciudad.

Un semáforo derribado por el huracán en el bulevar Tverskói en Moscú.

Durante el huracán en la capital, 11 personas murieron, más de 160 resultaron heridas.

Los empleados del Departamento de Investigación de Rusia en la capital llevan a cabo revisiones previas a la investigación por las muertes ocurridas.

Debido a los árboles caídos surgieron problemas con el tráfico de trenes en el anillo central de Moscú: los trenes debieron pasar sin parar a través de varias estaciones.

Un árbol caído causó una interrupción en la línea Filióvskaya del metro de Moscú. Cerraron temporalmente las estaciones de pasajeros Filióvski Park y Pionérskaya.

Debido al huracán, en el distrito de Istra, en la región de Moscú, se derrumbó la pirámide de Alexandr Gólod.

Los meteorólogos advierten que el mal tiempo puede dilatarse y provocar la caída de hasta un tercio de la norma mensual de precipitaciones.
