Las imágenes fueron captadas desde una posición situada exactamente entre el Sol y la superficie de Ceres —'en oposición', según el lenguaje de los astrónomos— a una altitud de 20.000 kilómetros.
Los expertos iniciaron en febrero las difíciles maniobras de la Dawn hasta situarla en una órbita especial para que la sonda pudiese ver el cráter Occator desde esta nueva perspectiva. Esto no solo permitió observar a Ceres con luz natural, sino también obtener gran cantidad de datos científicos que no están disponibles desde otras órbitas.

La animación muestra al planeta enano desde esa posición, contrastada para resaltar los puntos blancos de su superficie. La zona más brillante corresponde al cráter.
Los datos proporcionados por la sonda y los expertos que estudian el protoplaneta explican que Ahuna Mons es un criovolcán —un volcán extraterrestre de hielo y agua— antiguo y extinto y que las manchas blancas son la fuente de la atmósfera temporal de Ceres, compuesta por vapor de agua.

Además, en otras regiones los científicos descubrieron depósitos de hielo 'puro' que señalan que la superficie del planeta enano se renueva continuamente, ya que el hielo tuvo que haberse evaporado hace tiempo en el espacio.
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Los astrónomos lograron ver cómo la luz del Sol interactúa con el polvo y con las partículas del terreno y entender cuánto 'se ilumina' la superficie de Ceres con luz directa.

Con esta información, según explican los científicos, se podrán calcular con mucha precisión las dimensiones de las partículas del terreno, cuántos poros hay en su superficie y más detalles sobre ella.
Además, los científicos esperan que estas imágenes confirmen que las manchas blancas de Ceres son efectivamente los rastros de un criovolcán extinto, que ayuden a analizar la composición química de su hielo y que permitan aclarar por qué hay tanto acumulado en la superficie del planeta enano.