Fue entonces cuando Ángel Cañas, nacido en 1977, decidió que era el momento idóneo para dar un giro copernicano a su carrera.
"La escultura siempre fue una disciplina que yo tenía pendiente de desarrollar. Además, siempre ha habido un compromiso muy grande con el medio ambiente por mi parte. Esto fue lo que me llevó a decidirme por esculturas con materiales reciclados", contó el artista en una entrevista a Sputnik.

Primero experimentaba con todo tipo de materiales y, en el proceso, se percató de las múltiples posibilidades que tenía el caucho. Cañas conectó con este material hasta el punto de que todas sus esculturas están ahora hechas con neumáticos reciclados.
"Mi primera escultura fue la cabeza de un rinoceronte. Y quedé tan satisfecho con el resultado que me volqué directamente en esta nueva forma de trabajar", recuerda el artista.

Los neumáticos son un elemento "muy fuerte y rudo", que ayudan a plasmar la agresividad y la furia, así como a desarrollar los músculos, explica Cañas. Por eso, la mayoría de sus obras son animales salvajes o guerreros. Para producir una sola escultura, el artista pasa entre 80 y 100 horas en su taller.
El material se lo proporcionan las plantas de selección y reciclaje especializadas en neumáticos, como, por ejemplo, una empresa española de reciclaje de neumáticos llamada Signus.

El perfil del comprador de las piezas suele ser el de personas vinculadas con el mundo del arte, pero también con el medio ambiente y la ecología. Últimamente, el sector del automóvil se está interesando notablemente por su trabajo, según admite Cañas.
Entre sus influencias, nombra al escultor coreano Yong Ho Ji, "que es el verdadero pionero en este tipo de arte".

"Mis objetivos son seguir por este camino, perfeccionando la técnica y realizando esculturas de tamaños más grandes. Además, quiero dar a conocer mi trabajo al mayor número posible de gente", confiesa el artista.