El Frente al Nusra, proscrito en Rusia, voló el 22 de diciembre los conductos de agua en el valle del río Barada y se apoderó de la única fuente que abastecía a siete millones de personas.
"Hemos realizado este jueves una manifestación pacífica para condenar las acciones de los terroristas que nos dejaron sin agua ya casi un mes", dijo a Sputnik un vecino de Damasco.
El Ejército sirio prometió que continuará la operación en la zona para recuperar el control del manantial.
Los terroristas impiden a los técnicos realizar las reparaciones necesarias para restablecer del suministro.
Desde la ONU han calificado también como "inhumano" el corte de agua potable.


