La versión demostrada está diseñada con un empuje de 40 toneladas mientras el contrato con Roscosmos prevé la creación de un motor con empuje de 85 toneladas dentro de 3 años. De ser exitoso todo el proyecto, el desarrollo posterior de la tecnología podría obtener propulsores con una potencia de empuje de hasta 200 toneladas.
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Otro rasgo importante es que el combustible de este tipo es menos dañino para la construcción del cohete, lo que allana el camino al uso múltiple de motores de este tipo.
Los ensayos completos del prototipo del motor se prevén para el año 2017.
La oficina de diseño rusa Jimavtomátiki es el líder mundial en la creación de los motores de cohetes y una empresa indispensable para los logros espaciales de la URSS y Rusia.



