Las fuentes indicaron que los participantes de este ataque "son conocidos a las fuerzas de seguridad por estar vinculados con Daesh" (autodenominado Estado Islámico, proscrito en varios países, Rusia incluida), algunos de ellos ya fueron detenidos, pero posteriormente puestos en libertad.
Los expertos agregaron que el alijo de explosivos y armas hallado tras el atentado apunta a que los terroristas tenían un plan de perpetrar otro ataque más grande, supuestamente durante las celebraciones del Año Nuevo.
El 18 de diciembre se informó que los hombres armados atacaron a los policías en la ciudad de Al Karak, y se encerraron en un castillo del siglo XII, construido por los templarios.
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El portavoz del Gobierno jordano, Mohamed Al Momani, comunicó que el atentado causó la muerte de al menos diez personas, entre ellas una turista canadiense, siete agentes de la policía y dos civiles jordanos, y añadió que las fuerzas de seguridad abatieron a cuatro atacantes.


