"Lamentablemente la Corte no llegó a colmar las expectativas y ni se convirtió en un organismo independiente y respetado de la justicia internacional", dice el comunicado al indicar que "lo ineficaz y sesgado del trabajo de la Corte fue señalado también por el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU".
La Cancillería rusa indica que "durante 14 años de su funcionamiento la CPI dictó solo cuatro sentencias gastando más de mil millones de dólares", aunque se esperaba que la Corte mostrara resultados eficientes "en el contexto de los esfuerzos conjuntos para garantizar la paz y la seguridad mundiales".
El comunicado también expresa su preocupación por las acciones de la CPI acerca del conflicto en Georgia de 2008, en particular señala que "el ataque del régimen de Mijaíl Saakashvili (expresidente georgiano) contra la ciudad pacífica de Tsjinvali y el asesinato de pacificadores rusos generó acusaciones lanzadas por la CPI contra los militares rusos y las milicias surosetas".
Recordó también que la CPI descartó investigar aquellas acciones de los mandos georgianos que provocaron numerosas víctimas, lo que comprueba que “difícilmente se puede hablar de confianza en la Corte Penal Internacional”.

El Estatuto de Roma, que entró en vigor en 2002, es la base de la que parte la Corte Penal Internacional.
Rusia firmó el Estatuto en 2000, pero no lo ha ratificado hasta el momento, por lo que la jurisdicción de la Corte Penal Internacional no se extiende a Rusia, al igual que para EEUU, China, Ucrania y varios otros países.