Al sospechar que estaba siendo engañada por su pareja, la mujer, de la que se desconoce su identidad, decidió comprobar si sus sospechas eran ciertas y miró las conversaciones de su marido en su móvil. Las 'pruebas' del engaño se las envió después a sí misma desde el teléfono de su cónyuge mediante la aplicación de mensajes Whatsapp.
El tribunal de Ajman —una ciudad cerca de Dubái— declaró a la mujer culpable de infringir las leyes de delitos cibernéticos que prohíben la transferencia de fotos o "información electrónica" sin el permiso del propietario, y por acceder al móvil de otra persona sin autorización.
Las leyes de EAU prevén hasta seis meses de cárcel por este tipo de infracciones. Sin embargo, la corte optó por la extradición, ya que la acusada no era ciudadana del país. Además, la esposa deberá pagar una multa de unos 40.000 dólares.
El medio británico ha informado también de que por el mismo delito, en la vecina Arabia Saudí, una mujer puede ser encarcelada y sometida a latigazos.

