La portavoz recordó que las personalidades oficiales de Rusia desde los primeros minutos de los atentados "expresaron sus más sentidas condolencias y apoyo a los afectados por estos inhumanos actos, volviendo a declarar que el terrorismo no puede tener justificación alguna".
Dos explosiones resonaron en la mañana del 22 de marzo en el aeropuerto internacional de Bruselas y la tercera se produjo un poco más tarde en un vagón en la estación de metro de Maelbeek, 31 personas murieron y unas 300 resultaron heridas, de las que 150 fueron hospitalizadas.
Según la fiscalía, como kamikazes actuaron los hermanos Ibrahim y Khalid el Bakraoui, el primero se dinamitó en el aeropuerto y el segundo en el metro, los pudieron identificar por las huellas digitales, ambos nacieron en Bruselas y eran ciudadanos de Bélgica.
Otro ejecutor del atentado cometido en el aeropuerto todavía no está identificado, continúa la búsqueda de un hombre más que abandonó el aeropuerto dejando su bolsa con una bomba, que no explotó y fue desactivada por zapadores.
El grupo terrorista Daesh (autodenominado Estado Islámico, proscrito en muchos países incluida Rusia) reivindicó la autoría de esos ataques.



