WASHINGTON (Sputnik) — "Empezaremos a abordar las propiedades confiscadas", dijo.
Indicó que es un asunto crucial, al igual que la extradición o la liberación de algunas personas.
Las reclamaciones por propiedades embargadas a empresas y ciudadanos estadounidenses después de la revolución de 1959 sigue siendo uno de los asuntos más complicados en las relaciones entre EEUU y Cuba, incluso tras el inicio de la normalización de los lazos bilaterales.
Las pérdidas de las personas y compañías que huyeron de Cuba dejándolo todo ascienden a entre 6.000 y 8.000 millones de dólares, según los expertos estadounidenses.
Las autoridades cubanas, a su vez, pueden reclamar a EEUU una recompensa por las pérdidas ocasionadas por el embargo a la economía de la isla.

