Si Kiev no cancela los eurobonos comprados por Moscú en 2013 antes del primer repique del carillón del Kremlin que marcará llegada del Año Nuevo, el Ministerio de Finanzas ruso, tal y como ha advertido, demandará a Ucrania ante arbitraje internacional.
Los títulos expiraron el 20 de diciembre y debían pagarse a más tardar el día 21. El default se declara formalmente pasado un plazo de 10 días desde esta última fecha, de acuerdo al prospecto de la emisión, es decir, después del 31 de diciembre.
Ucrania insistió anteriormente que Rusia acepte una reestructuración de la deuda según el mismo esquema que había ofrecido a los acreedores privados. Además, impuso una moratoria sobre el desembolso de la deuda a Rusia.
Moscú por su parte insiste en que se trata de una deuda soberana, lo mismo que reconoció recientemente el Fondo Monetario Internacional.
Por lo tanto, es imposible una reestructuración de la deuda similar a la aceptada por los acreedores privados, que además de una cancelación a plazos prevé condonar una parte del importe.
Rusia ofreció anteriormente al país vecino que pague la deuda en varios tramos en el transcurso de tres años, propuesta que Kiev rechazó.
El titular de Finanzas ruso, Antón Siluánov, ha lamentado la postura "poco constructiva" de Kiev y afirmado que incluso una demanda no excluye la posibilidad de conseguir un acuerdo extrajudicial.
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Kiev, mientras tanto, se está preparando para los tribunales: el primer ministro ucraniano Arseni Yatseniuk ha afirmado que el país es capaz de afrontar un litigio contra Rusia y que ya ha reservado los fondos necesarios para contratar asesores jurídicos.



