Si se mantiene el actual índice de fecundidad de 1,42 hijos por mujer, la población de Japón se reducirá de los actuales 127 millones a los 86,7 millones de personas.
En el informe se señala que el Gobierno debe elaborar y poner en práctica medidas de estímulo y ayuda del Estado a las familias con muchos niños para no permitir que la población baje de 100 millones de personas ya en 2050.
El envejecimiento de la población (aumento numérico de las personas mayores no aptas para el trabajo) y la disminución de la natalidad son serios problemas socio-económicos para Japón.
La situación se complica por el hecho de que más de que en general los jóvenes del país no están dispuestos a sacrificar su carrera profesional o docente en aras de formar familia.

