"Croacia fracasa a la hora de superar el nacionalismo creciente y los sentimientos antiserbios, que se hicieron obvios en el período inmediatamente anterior, cuando destruyeron la señalización bilingüe y lanzaron una terrible campaña antiserbia y en contra del alfabeto cirílico", dijo a Sputnik Nóvosti.
Torbica destacó que el "Gobierno serbio ha optado por una política de reconciliación y por construir relaciones de buena vecindad con todos los países que constituían la antigua Yugoslavia".
Sin embargo, continuó, las relaciones entre Belgrado y Zagreb, aunque "tienen un gran impacto en la estabilidad regional", se ven dificultadas por la condición de los serbios en Croacia, que "está empeorando desde hace dos o tres años".
Con más de un 4% de la población de Croacia, los serbios representan la minoría étnica más grande en el país.
Croacia declaró en 1991 su independencia de Yugoslavia, lo que provocó un conflicto armado que se saldó con unos 20.000 muertos por ambos bandos.
Entre el 4 y el 7 de agosto de 1995, Croacia llevó a cabo una amplia operación militar bautizada como Tormenta para recapturar las zonas centrales del país, pobladas por serbios y declaradas como Áreas Protegidas por las Naciones Unidas.
La Operación Tormenta, una de las etapas finales de la Guerra de Independencia Croata, puso fin a la autoproclamada República Serbia de Krajina, con un balance de cientos de muertos o desaparecidos y hasta 250.000 refugiados serbios.
Croacia y Serbia establecieron relaciones diplomáticas en septiembre de 1996, pero siguen disputando la demarcación de la frontera a lo largo del río Danubio.