Según el documento, el armamento pesado ha incrementado las posibilidades de combate de las milicias.
"No tengo razones para poner en duda la imparcialidad del informe, la capacidad de los milicianos realmente ha aumentado", dijo Klintsévich a RIA Nóvosti.
Al mismo tiempo insistió en que Rusia no ha suministrado ni suministra armas a los independentistas.
"¿De dónde apareció entonces? Lo más probable es que lo abandonó el Ejército ucraniano durante su repliegue. Al menos así ocurrió con los militares ucranianos cercados en Debáltsevo", señaló el diputado ruso.
En concreto, se estipula que los dos bandos retiren la artillería pesada a una distancia de entre 50 y 140 km, en función del alcance, con el objetivo de crear una zona de seguridad.
La retirada debía comenzar a más tardar al segundo día del alto el fuego, vigente desde el 15 de febrero, y concluir en dos semanas.



