Liv Tyler es una de las actrices más sorprendentes de Hollywood, en primer lugar por tener una biografía intachable.
Lo más vergonzoso que ha hecho en su vida fue estropear parte de la imagen de la doncella elfa, Arwen Undómiel, a la que interpretó en la película ‘El Señor de los anillos’. Dejó sus orejas de postín sobre el salpicadero del coche y éstas de derritieron bajo el sol. Ninguna otra cosa grave en sus 35 años de vida.
Hija del rock and roll
Esta eterna joven con unos impresionantes ojos nació el 1 de julio de 1977: seamos sinceros, en una familia que no era la idónea para un niño. Su madre era la modelo Bebe Buell, que vivió sus años de su juventud entre amantes, música y drogas.
El fruto de esta vida fue su hija a la que puso el nombre de Liv, que quiere decir en noruego “vida”. Podría haber sido su padre tanto Mick Jagger, como Iggy Pop o David Bowie. Bebe disfrutaba de la compañía de los cantantes de rock y mantuvo relaciones con muchos de ellos.
Pero cuando tenía doce años Liv vio en un concierto al vocalista de Aerosmith, el grupo de heavy metal, Steven Tyler. No cabía menor duda de que el “chico malo de Boston” era su padre biológico, por el sorprendente parecido físico que tenían. Podría ser que esta bonita historia del encuentro con su padre fuera tan sólo una leyenda. En cualquier caso, la dueña de esta biografía intachable es, hasta cierto punto, hija del rock and roll.
La sensata Liv pudo sacarle beneficio: “¿Qué preocupación podría causarle a mis padres? ¿Marcharme de casa? ¿Empezar a fumar a una edad temprana? ¿O escaparme los fines de semana para ir a algún concierto? Todo eso ya lo habían hecho ellos”, contó en una de sus entrevistas. No obstante, parte de sus ganancias la actriz las destina a la organización Prevent Child Abuse, encargada de proteger a los menores de la presión psicológica de sus padres. ¿Será una simple coincidencia?
Lo que es evidente que en este caso el principio de “tal palo tal astilla” no funcionó. “Desde la infancia he sido extremadamente responsable, buena y trabajadora”, se describe Liv con modestia.
Hizo de Tatiana en la película inspirada en la novela en verso de Alexandr Pushkin, ‘Eugenio Oneguin’. Se le suele culpar de que nunca había leído la obra, enterándose de la historia solo durante el rodaje. En realidad, tampoco ha leído ‘El Señor de los Anillos’. Padece dislexia y le cuesta leer. Por otra parte, uno ha de tener algún defecto o, como se acostumbra decir actualmente, particularidad.
Liv parece estar dotada del raro y feliz rasgo de saber aprovechar cualquier circunstancia. Por ejemplo, su exótico nombre noruego, Liv, lo recibió cuando su poco sensata madre estaba mirando la programación de la televisión y se fijó en la musa de Ingmar Bergman, Liv Ullmann. Aquel momento marcó su destino.
Una chica demasiado normal
Los directores se fijaron en ella por sus ojos bonitos y su piel delicada. Pero Liv acabó trabajando con los grandes del cine: Bernardo Bertolucci en ‘Belleza robada’, Robert Altman en ‘La fortuna de Cookie’ y ‘El Dr. T y las mujeres’, y Oliver Stone en ‘Giro al infierno’.
Los directores suelen describirla como una actriz brillante, disciplinada y sensible. La única excepción es seguramente Woody Allen, quién quitó la escena con Tyler de su película ‘Todos dicen I love you’. Se cuenta, sin embargo, que le escribió una carta explicándole las razones. Por lo visto, Liv era demasiado normal para el director, amigo de personas neuróticas y fracasadas en la vida.
Una persona tan positiva no lo tiene fácil en Hollywood, por no disponer de recursos para mantener vivo el interés del público. Precisamente por eso suele haber tantas noticias sobre diferentes situaciones en las que está involucrada la policía o los anuncios de divorcios.
Uno de los pocos ejemplos es el actor británico Hugh Laurie, quien consigue mantener su estatus de mega estrella y llevar al mismo tiempo una vida familiar y tranquila, evitando bulliciosas fiestas y escándalos. Será porque su reputación del Doctor House vale para los dos.
Liv Tyler no ha podido disfrutar de unos papeles tan antisociales, en la mayoría de las películas la actriz es la inocencia misma, sea Lucy en ‘Belleza robada’, la elfa Arwen Undómiel en las tres partes de ‘El Señor de los Anillos’ o Tatiana Lárina en ‘Eugenio Oneguin’. Y no importa que nunca haya leído el original, era la candidata perfecta para encarnar a la soñadora y romántica joven rusa.
Su papel más rebelde fue el de una adolescente insumisa en el vídeo clip de Aerosmith ‘Crazy’. Al verla en este papel, Bertolucci decidió que Liv encajaba a la perfección en la imagen de la “seductora inocente” en ‘Belleza robada’. Una joven estadounidense viaja a Toscana para aclarar el enigma de su madre y de paso perder la virginidad. Después de esta película se la bautizó como una nueva Lolita, aunque la actriz ya tenía 19 años y no se parecía en nada a una niña precoz. Desde entonces no se dejó de buscar rastros de escándalo en su participación.
Se le achacaron relaciones con muchos hombres, incluido Bertolucci, quien hablaba de la actriz con algo más que simple ternura paternal. Y Bruce Willis, quien se divorció justo después de su rodaje conjunto en Armageddon.
Pero nada es capaz de empañar su reputación. A sus 35 años es una madre dedicada, una buena ama de casa, una atenta compañera y una agradecida hija. Viste con gusto y no abusa de los cosméticos, practica el deporte y bebe mucha agua.
Posiblemente, al cumplir los 45 años a Liv se le impondrá algún gen y se permitirá una salida de tono o un escándalo en la mejor tradición del rock and roll.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI