Adoración de Kim Il Sung en una Corea del Norte ateísta

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El Eterno Presidente de Corea del Norte, Kim Il Sung, recibió a lo largo de su vida tantos regalos, que se necesitarían 1,5 años para poder verlos todos, nos contó nuestra guía, mientras estábamos viendo los regalos venidos de Rusia.

El Eterno Presidente de Corea del Norte, Kim Il Sung, recibió a lo largo de su vida tantos regalos, que se necesitarían 1,5 años para poder verlos todos, nos contó nuestra guía, mientras estábamos viendo los regalos venidos de Rusia.

Nos dijo también que le encantaría pasar los próximos 18 meses viendo los regalos junto con nosotros, pero temía que no dispusiéramos de tanto tiempo libre. Estaba en lo cierto.

Pero, a pesar de todo, conseguimos ver no pocos regalos expuestos en la Sala de de la Amistad Internacional situada en dos soberbios edificios con la pintoresca montaña de Myohyang al fondo. En uno de los edificios estaban reunidos los regalos hechos a Kim Il Sung y en el segundo, pequeños detalles con los que fue obsequiado el querido dirigente, Kim Jong Il.

Uno de los regalos que más me gustaron fue un cocodrilo disecado que sujetaba una bandeja para bebidas. Se lo regalaron a Kim Il Sung los dirigentes del movimiento sandinista en Nicaragua de los 80. “El cocodrilo es un ser que nunca sucumbe ante el humano, explicó nuestra guía y prosiguió, pero sirve a Kim Il Sung”.

Gran parte de los regalos más impresionantes proviene de los Estados con regímenes comunistas o autoritarios. Figuran entre ello vagones de trenes por parte de José Stalin, “gran amigo del pueblo coreano”, y de Mao, así como algunas tablas de ajedrez y otros objetos decorativos de gran valor enviados por el líder libio, Muammar Gaddafi. El antiguo dictador rumano, Nicolae Ceausescu, se mostró generoso hasta el punto de enviarle a Kim Il Sung una cabeza de oso disecada.

Los regalos hechos por políticos y diplomáticos occidentales no tienen ni punto de comparación en extravagancia. Durante su visita a Corea del Norte en 2000 la Secretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albright, le obsequió a Kim Il Sun con una pelota de baloncesto firmada por Michael Jordan y el antiguo presidente de EEUU, Jimmy Carter, le regaló un cenicero. Es que los coreanos fuman mucho.

Una de las partes más curiosas de la exposición está dedicada a los regalos que le fueron hechos a Kim Il Sung dos años después de su muerte. Así, la delegación japonesa le regaló al fallecido líder, conocido también en Corea como “Eterno Sol de la Humanidad”, una cámara fotográfica de la marca Minolta. Parece que desde entonces al aparato no se le ha dado mucho uso.

También estaban un trono enviado desde Nigeria y varios televisores por parte de los comunistas surcoreanos. A nuestros guías todo eso no les parecía raro en absoluto.

Gran número de obreros y trabajadores, visitantes de la exposición, no conocían las  rutinarias prácticas diplomáticas y seguramente les parecía que sus dirigentes provocaban admiración universal en el mundo. Y ésta precisamente es la idea de la creación de la exposición.

Antes de marcharnos, nos llevaron a una habitación con la “figura de cera del Eterno Presidente Kim Il Sung, regalada por el Partido Comunista de China dos años después de su fallecimiento”. Me dijeron que me subiera la cremallera de la chaqueta.

“Los extranjeros que han estado en esta habitación, suelen decir ”Ahora entendemos lo que es una reunión con Kim Il Sung, Eterno Sol de la Humanidad. “¿Todos los extranjeros?, pregunto. Si, todos, me respondió el guía. Ya sabía, por lo menos, qué era lo que de mí se esperaba.

La cara de cera de Kim Il Sung me sonrió desde el lejano rincón de la habitación. En los altavoces se oían los trinos de los pájaros. Nos acercamos y nos pusimos en fila a una distancia respetuosa. Luego los coreanos se inclinaron ante la estatua. Yo no lo hice y recibí inmediatamente unas cuantas miradas de desaprobación, sin pronunciar ni una palabra al respecto.

Y aunque Corea del Norte es un Estado ateísta, la adoración del fallecido Kim Il Sung y a su hijo Kim Jong Il es, de hecho, una especie de religión. “El famoso predicador estadounidense, Billy Graham visitó nuestro país en los años 90”, empezó a contar nuestra guía. Dijo “No inclino la cabeza ante nadie, menos ante el Señor. Pero no puedo menos de inclinar la cabeza ante el Gran dirigente Kim Il Sung”. Posteriormente he podido averiguar que Grahan efectivamente ha expresado una cierta admiración por Kim Il Sung, pero de la inclinación no había mención alguna.

El fallecimiento de Kim Il Sung en 1994 fue seguido por muchos meses de duelo nacional y noticias sobre numerosas muertes por llanto y desolación. Tres años más tarde en el país cambiaron el calendario y el año cero fue proclamado el año del nacimiento de Kim Il Sung, de modo que ahora Corea del Norte está en el año 100. Para el año que viene están previstos grandiosos festejos con motivo de los 100 años cumplidos desde el nacimiento del líder Kim.

En 1998 tuvo lugar un acontecimiento calificable como un paso hacia la deificación de Kim Il Sung: se aprobó la nueva Consitución, en la que se hacía especial incapie en su “inmortalidad”. Merece la pena señalar que durante nuestra estancia semanal en Corea del Norte las únicas estatuas de personas reales que hemos visto eran las de Kim Il Sung y de Kim Jong Il.

Todos los habitantes de Corea del Norte, sin excepción alguna, a partir de los 14 años llevan una insignia de fidelidad a Kim padre o a Kim hijo. “No es obligatorio, nos cuenta nuestra guía, simplemente todo el mundo los quiere llevar”.

La grandeza de los Kim es subrayada por todos y en todo momento: en los conciertos, espectáculos e incluso en el avión de “Air Koryo” que sale de Pyonyang. Los grandiosos Juegos Arirang, un único e impresionante espectáculo que combina elementos de música, danza y circo, fue, según nuestra guía, “creado e inspirado por Kim Jong Il, maestro en todas las esferas de la vida”.

En un concierto organizado como parte de actividades post escolares para los hijos de la élite de Pyongyang, sonaron canciones del tipo “Kim Il Sung bailó con nosotros” y “Kim Il Sung creó nuestra Tierra”. La liberación del país de los ocupantes japoneses en 1945 también se considera mérito exclusivo de Kim Il Sung, sin que se mencione de ninguna manera el papel decisivo del Ejército Rojo de la Unión Soviética.

“Todo éxito, todo logro, todo triunfo, todo descubrimiento científico, todos los conocimientos, toda la sabiduría, toda la felicidad y todas las virtudes se relacionan directamente con su fuerza de dirección e inspiración”, escribió George Orwell sobre el Gran Hermano en la clásica ya novela sobre el totalitarismo. Estas palabras podrían aplicarse perfectamente a cada uno de los Kim padre e hijo.

Y aunque logré evitar inclinarme ante la figura de cera en la Sala de Exposiciones, no tuve otra opción que agachar la cabeza en el grandioso edificio del Mausoleo de Kim Il Sung. Uno tiene que cambiar interminablemente de escaleras mecánicas, luego pasar por unos chorros de aire para quitarse el polvo y sólo luego se enfrenta al cuerpo embalsamado del Hombre-Dios de Corea del Norte. Aquí, en realidad, han de inclinarse todos.

Muchos turistas occidentales con los que me he topado durante mi viaje a este país se inclinaban ante las estatuas y las imagenes de Kim Il Sung, incluso si nadie se los pedía. La presión era tan potente que los alemanes, los estadounidenses y los representantes de otros “países capitalistas” acababan sucumbiendo por completo, pasados unos pocos días después de su llegada. De modo que nada de soprendente tiene el fanatismo amoroso de los mayoría de los habitantes de Corea del Norte profesada hacia los Kim padre e hijo.

El mismo día, sólo que algo más tarde, conseguimos entrevistas a los “expertos en Juche”, ideología nacional de Corea del Norte, elaborada por Jim Il Sung a partir de los años 50 y formulada definitivamente en el libro “Sobre la idea Juche”, publicada en 1982.

Para quienes no saben qué es la idea Juche, puedo decir que el concepto principal consiste en que “el hombre es el dueño de todo y toma todas las decisiones solo”. Gran atención es prestada a la política de autosuficiencia y autoabastecimiento. La aplicación de esta política se vio bastante empañada por las frecuentes peticiones de ayuda humanitaria internacional por parte de Corea del Norte.

He leído algo de lo escrito por Kim Il Sung sobre Juche y logré encontrar el sentido. Páginas enteras estaban llenas de tortuosas y parafraseadas repeticiones de la misma idea de que “el hombre lo decide todo”. Se me recalentó el cerebro del más sincero deseo de penetrar en la esencia de esta frase, que, dicho sea de paso, es muy acertada y no precisa de pruebas algunas. No logré penetrar en su esencia. ¿Será todo lo que tiene la idea Juche?

Los expertos estaban sentados debajo de los omnipresentes retratos de los Kim padre e hijo. Entablaron unas explicaciones igual de extensas y poco precisas, prestadas, al parecer, de los trabajos del Eterno Presidente. Me decían que el hombre era un ser capacitado y sensato, capaz de crear para sí una vida mejor. Seguía sin entender. Es un hecho conocido, ¿acaso no lo es? En el Reino Unido, en EEUU e incluso, me atrevería a asegurar que en Corea del Sur también, es bien conocido que la raza humana ha podido levantarse por encima del nivel de los animales. ¿Por qué habrá armado Kim padre tanto ruido en torno a esta idea?

Los expertos se empeñaron un poco más, pero se dieron cuenta de que no merecía la pena seguir hablando conmigo. No obstante, se mostraron muy amables y se aplicaron a fondo, intentando explicarme la esencia de dicha teoría, de modo que no hubo lugar a enfados.
Volví al hotel y puse la tele: Kim Jong Il estaba de visita a una fábrica, “dando indicaciones in situ”. No estoy del todo seguro, pero tuve la impresión de que en los últimos 3 días visitó tres veces la misma fábrica.

El último día de mi viaje ardía en deseos de marcharme, estaba hasta la médula de los Kim padre e hijo. Entiendo que la cultura coreana sea bien distinta de la mía y que incluso los habitantes de Corea del Sur sean capaces de profesar extremos grados de adoración, en su caso, a la cultura corporativa. ¿Qué es más raro, en realidad, adorar a Kim Il Sung, como si fuera Dios, o sacrificar su vida en el altar de la Corporación Samsung?

Al final de mi estancia en Pyongyang me entraron ganas de decir unas cosas a los habitantes de Corea del Norte. “Bien, les diría, Kim Il Sung es el más grande de todos los hombres que han habitado la Tierra, es un hombre perfecto, con insuperables dotes en todas las esferas de la vida. Su hijo, Kim Jong Il, es un hombre igual de maravilloso, un genio, diría. Pero quería pediros encarecidamente una cosa: dejad de hablar sobre ellos aunque sea durante unos minutos...”

No lo hice.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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