La guerra entre la Unión Soviética y la Alemania nazi (1941-1945) durante la II Guerra Mundial es uno de los acontecimientos más dramáticos de la historia de Rusia.
A continuación RIA Novosti presenta a sus lectores un trabajo del experto Iliá Krámnik sobre los acontecimientos más notables de uno de los conflictos bélicos más sangrientos vividos por la humanidad.
El enero de 1941 fue el 17º mes de la Segunda Guerra Mundial que continuó cobrando fuerza.
Los preparativos de Alemania para lanzar una ofensiva contra la URSS y los preparativos de la URSS para la guerra con el Tercer Reich delinearon la tendencia general en el teatro de operaciones europeo.
Planes de invasión
La Alemania nazi y la Unión Soviética firmaron el pacto de no agresión en 1939. A partir de ese momento, los dos países mantienen un intercambio comercial. Moscú suministra materias primas y productos agrícolas a Berlin a cambio de nuevas tecnologías, equipos, armamento y material bélico más moderno, etc.
Pero esta cooperación no impidió que las partes renunciaran a sus planes. Tanto Alemania como la URSS entienden que la próxima guerra es inevitable.
Hitler tomó la decisión de levar a cabo la expansión alemana hacia el este para lograr la superioridad estratégica sobre su principal rival de aquella época, o sea, Gran Bretaña.
Superando a Gran Bretaña en materia del potencial industrial, la Alemania nazi tuvo en su disposición mucho menos recursos, lo que se agravaba aún más con un embargo casi total sobre el comercio exterior alemán, una vez librada la Segunda Guerra Mundial.
Las rutas de comercio estuvieron bajo el control de la potente Marina de Guerra británica que empezó a recuperarse tras la derrota del Ejército de Tierra de este país en combates librados en Bélgica y el norte de Francia en mayo y junio de 1940. Este proceso se aceleró con el apoyo de EEUU.
En esta situación, Hitler esperaba que, al conseguir la victoria sobre la URSS, pudiera obtener acceso a los recursos necesarios para superar los obstáculos puestos por parte de Gran Bretaña.
Los expertos alemanes subestimaron el potencil militar e industrial soviético pensando que la URSS no sería capaz de aprovecharse de su cooperación militar con Alemania que ambos países mantuvieron antes de la guerra que se preveía iniciar en mayo de 1941.
Los dirigentes del gobierno nazi entendían que les sería difícil ganar una guerra prolongada con la URSS. Alemania necesitaba la victoria antes de agotar sus recursos humanos y materiales, en una rápida ofensiva sin desgaste: la Blitzkrieg o guerra relámpago. Hitler centró la atención en esto ya el 31 de julio de 1940, cuando anunció por primera vez sus planes de desencadenar la guerra contra la Unión Soviética.
Preparativos para una guerra desconocida
La URSS también se preparaba para la guerra. Moscú bien entendía que la guerra con Alemania es muy probable ya antes de firmar el pacto Ribbentrop-Molotov en 1939.
En otoño de 1940, tras el fracaso de las negociaciones alemano-soviéticas cuando Alemania se renunció a retirar sus tropas de Europa del Este sin respetar los intereses de la URSS en la respectiva región, se hizo claro que la guerra era inevitable.
La cuestión estuvo en la fecha exacta en la que comenzaría la ofensiva alemana. De esta información dependía mucho, desde la fecha de movilización del Ejército Rojo hasta los planes para la dotación de las unidades soviéticasc con el nuevo armamento y material.
En enero de 1941, el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas soviéticas llevó a cabo los ejercicios militares en torno a los que aparecieron muchos mitos en la historiografía rusa.
Varios expertos afirman que estas maniobras se realizaron con el fin de probar las posibles variantes de despliegue de las unidades del Ejército Rojo, otros insisten en que los dirigentes soviéticos pusieron a prueba los planes de invasión en Europa.
Según el célebre historiador Alexey Isaev, en realidad, el objetivo clave de aquel simulacro fue mucho más simple y consistió en practicar acciones del Mando Supremo en а) la organización y planificación de varias operaciones de combate y su apoyo logístico; b) el mando de la operación, la organización de cooperación de los Ejércitos y Armas y el mando de las tropas de retaguardia.
Es decir, el objetivo principal de estos ejercicios fue poner a prueba y mejorar la capacidad del Mando Supremo de las Fuerzas Armadas soviéticas. Los expertos critican el simulacro de enero por no practicar las operaciones de la etapa inicial de la guerra.
Se pusieron a prueba las operaciones de la segunda etapa para preparar al Mando Supremo a los más frecuentes formas de combate, según los dirigentes militares.
Nadie esperaba que en el período inicial de la guerra todos los planes operativos fracasaran y las operaciones de combate se llevaran a cabo de forma inesperada. El Ejército Rojo se vio obligado a practicar nuevas formas de operaciones en el propio campo de batalla.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI
