El alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, destituido hoy fulminantemente por un decreto del presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, estuvo al frente del gobierno capitalino 18 años, muchos más que otros políticos rusos influyentes.
Considerado como uno de los políticos más experimentados e imbatibles de la élite política rusa, Luzhkov sobrevivió los dos presidentes de Rusia, un mandato y medio de los dos que desempeño Boris Yeltsin y los dos mandatos de Vladimir Putin.
Curtido en intrigas políticas, Luzhkov resistir los embates de sus adversarios y permaneció en el poder mucho más que otros políticos como el presidente de la república rusa de Tatarstán, Mintimer Shaimiyev, y el presidente de Bashikiria, Murtazi Rajimov, que permecio en el poder 16,5 años.
Luzhkov nació en 1936 en Moscú, de 1977 a 1991 fue diputado del Consejo de Moscú, en 1987 fue nombrado como el primer vicepresidente del Comité Ejecutivo de la capital y en 1990 como su presidente. En 1991 se hizo el vicealcalde de Moscú y en 1992 tras la dimisión del entonces alcalde Gavriil Popov, encabezó el gobierno capitalino.
Fue reelegido a su cargo cuatro veces, en 1996, 1999, 2003, 2007. En calidad de alcalde de la capital rusa era miembro del Consejo Estatal para el presidente de Rusia. En este período la capital rusa adquirió mayor importancia como centro económico, se destacó por el desarrollo de su infraestructura, el mejoramiento del sector hospitalario, la reconstrucción de numerosos museos y parques.
Durante su administración, Luzhkov encabezó proyectos grandiosos entre los que se destaca la construcción de la Catedral de Cristo Salvador, actualmente la basílica ortodoxa más grande Rusia, la reconstrucción de la emblemática Plaza Manézhnaya, que es la antesala de la Plaza Roja, y el Kremlin.
El nombre de Luzhov se identifica con la construcción de obras clave de la infraestructura moscovita como la autopista del anillo exterior de Moscú, y otras vías internas, imponentes centros comerciales, complejos residenciales, hospitales, escuelas, instalaciones deportivas y culturales.
A pesar de su imponente imagen urbanística adquirida por Moscu durante el mandato de Luzhkov, para muchos la capital rusa se convirtió en la ciudad más corrupta de Rusia. Así, según reveló en 2008 el fondo "Opinión Pública", en Moscú el mayor número de los encuestados (42%) confesaron haber sobornado alguna vez en su vida.
La actividad económica y urbanística de Luzhkov en reiteradas ocasiones fue objeto de críticas por parte de la comunidad empresarial y la prensa. La oposición la acusó de controlar completamente los tribunales capitalinos, resaltó la corrupción de su gobierno, así como lo criticó por promover proyectos controvertidos.
Así, en 2009 introdujo un nuevo programa de redistribución de precipitaciones atmosféricas en la región de Moscú para economizar los gastos en la limpieza de las calles, iniciativa que según ecólogos, puede tener un grave impacto en medio ambiente.
No pocas críticas llovieron sobre Luzhkov por sus intentos para recrudecer las normas de residencia para los inmigrantes de las repúblicas del espacio postsoviético y su categórica postura de prohibir a los homosexuales organizar un desfile en Moscú.
El mes pasado de marzo Luzhkov fue criticado por el partido gobernante "Rusia Unida" y ciertos defensores de derechos por su idea de exponer imágenes de Stalin en Moscú con motivo del Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria el pasado 9 de Mayo.
Pero las relaciones entre el alcalde y el Kremlin se empeoraron tras la ola de incendios el pasado verano debido a que Luzhkov no suspendió sus vacaciones y regresó muy tarde a Moscú mientras la urbe y su población virtualmente se ahogaba a consecuencia de la densa nube de humo y la contaminación.
Además, Luzhov criticó con tonos fuertes la decisión del Kremlin de detener y revisar la conveniencia de talar una zona de bosques para la construcción de una autopista entre Moscú y San Petersburgo que las autoridades moscovitas comenzó.
El catalizador que aceleró la confrontación entre Luzhkov y el Kremlin fue la publicación de artículos críticos al alcalde por parte de medios de prensa federales.
El blanco de las críticas también fue su esposa Elena Baturina, presidenta de la compañía constructora Inteko y la tercera mujer más rica del mundo, según Forbes.
