El diálogo entre Moscú y Bruselas acerca del suministro de recursos energéticos pasó al nivel de acusaciones personales en público cuando falta apenas un día para la cumbre que Rusia y la Unión Europea van a celebrar en la ciudad rusa de Jabárovsk, constata hoy el diario Kommersant.
El vicepresidente de Gazprom, Alexandr Medvédev, reprochó al comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, "la falta de conocimientos profesionales", y a la Comisión Europea en su conjunto, la renuencia a inmiscuirse en la disputa del gas que Rusia y Ucrania protagonizaron a principios de enero pasado. Gazprom, señaló, perdió casi 30 mil millones de dólares en los últimos tres años porque Ucrania se resiste a implementar los criterios de mercado, los mismos que la Comisión Europea requiere de Rusia.
El subjefe del monopolio gasista ruso reconoció que el diálogo con la UE se encuentra atascado y en un punto de incandescencia. "Ni siquiera en los tiempos de Guerra Fría se escucharon las declaraciones de que la UE está dispuesta a aguantar su dependencia con respecto al gas ruso durante un plazo máximo de 15 años. Gazprom no tiene perspectiva en estas condiciones", reconoció Alexandr Medvédev en el transcurso de una conferencia celebrada en Berlín.
El representante de Gazprom recordó que Europa va a necesitar en 2020 una cantidad extra de 80-100 mil millones de metros cúbicos del gas e instó a los políticos a que "dejen a los empresarios decidir sobre su procedencia". Aquellos funcionarios europeos que procuran bloquear proyectos gasistas de Rusia, dijo, "asumen responsabilidad excesiva".
Por su parte, representantes de la UE subrayaron que su diálogo con Moscú sobre la energía podrá relanzarse sólo cuando Rusia recupere la confianza de cada uno de los 27 países miembros, algunos de los cuales se vieron fuertemente afectados cuando la parte rusa dejó de trasegar su combustible vía Ucrania. También insistieron en que Rusia revise su actitud a la Carta Europea de la Energía y reafirmaron que la nueva estrategia energética de Europa prevé reducir la importación del gas en un 5% para 2020, así como fomentar el uso de la energía nuclear como alternativa a hidrocarburos.
