Santo Domingo, PL, para RIA Novosti. La decisión del gobierno dominicano de suspender las fiestas de fin de año en sus dependencias choca hoy con una oposición poco común, la de los merengueros, bachateros y sus conexos.
Los músicos dominicanos se consideran perjudicados por el mandato, decidido por los enormes daños humanos, 89 muertos, según estadísticas oficiales, que dejó la tormenta Noel en este país.
A los merengueros se unen los típicos y los bachateros que cuentan con un incremento de sus labores durante las celebraciones navideñas.
Entre los más airados está el agente del popular Héctor Acosta, quien aduce que tendrá que devolver los adelantos que recibió por más de 12 actividades, aunque dijo creer que la medida será derogada.
Los acordes disonantes se escucharon incluso en la Cámara Baja donde el diputado y merenguero Sergio Vargas afirmó que la orden presidencial perjudica a toda industria del entretenimiento.
Sin embargo las quejas carecen de armonía pues otro artista, Eddy Herrera, se manifestó comprensivo y dijo que es razonable que los recursos para los festejos se dediquen a atender a los damnificados.
A pesar de los lamentos estridentes de los músicos domincanos la medida rige y, en las dependencias oficiales, los empleados tendrán que conformarse con villancicos, eso sí, grabados.
Aparte su contenido solidario, la decisión oficial tiene lógica litúrgica: en Belén, 2007 años atrás, nadie bailaba merengue y el arameo occidental es incompatible con las letras de las bachatas.