Bruselas apoya la iniciativa de construir una línea de tránsito para conducir el petróleo caspio al soslayo de Rusia, adelantada por los presidentes de Ucrania, Lituania y Polonia y respaldada por los dirigentes de Azerbaiyán. Este proyecto podría convertirse en un "factor irritante de signo positivo" para Rusia, consideran los expertos.
Se prevé prolongar el oleoducto Odesa-Brody hasta la ciudad polaca de Gdansk y la lituana Mazeikiai. Desde la planta de Mazeikiai el petróleo azerbaiyano y posiblemente kazajo, una vez procesado, se suministrará al mercado europeo. En el proceso de ejecución del proyecto se incorporarán al mismo las refinerías de todos los países participantes, entre ellos Ucrania, Lituania, Polonia, Georgia y Azerbaiyán.
Las compañías europeas se mostraron dispuestas a financiar el proyecto, cuyo precio se estima en 1,3 mil millones de dólares. La tubería hasta Gdansk tendrá una longitud de 1.300 kilómetros.
El analista de la compañía Troika Dialog, Valeri Nésterov, cree que el proyecto mencionado podría mover a Rusia a poner en marcha las obras de construcción de la segunda fase del Sistema de Transporte por Tubería del Báltico, con bifurcación hacia la terminal petrolera de Primorsk. Eso ofrecerá la posibilidad de flexibilizar los suministros del petróleo ruso a los mercados mundiales, considera el experto y califica de improbable la negativa de los importadores europeos a recibir el crudo ruso por el oleoducto "Druzhba".
