El número de los extranjeros que escogen a Rusia como destino para viajar tiende a reducirse drásticamente, constata la Asociación rusa de Industria Turística (AIT). La razón principal es el precio que es disuasivo incluso para los europeos y los norteamericanos pudientes.
Buena parte de los extranjeros llegan en plan de negocios, mientras que el flujo de turistas ha bajado en el 14%, según los datos de la AIT. La mayoría de las agencias especializadas en la recepción de extranjeros en Rusia han perdido este año entre el 20% y el 50% de los clientes.
Representantes del sector creen que el Estado gasta muy poco en la promoción de Rusia en el mercado turístico internacional. En 2007 se asignaron a tales efectos 4 millones de euros, una suma insignificante en comparación con lo que gastan, por ejemplo, Francia y Grecia - 60 y 21 millones de euros anuales, respectivamente - e incluso la pequeña Rumania, que invirtió 5,7 millones de euros para mejorar su imagen en el exterior.
Sin embargo, el problema principal es el costo del viaje. El precio de un tour a Rusia aumentó 2,5 veces en los últimos años. Un alemán o un francés tienen que desembolsar 1.500 euros como mínimo para pasar una semana en Rusia, importe equivalente a lo que cuesta la estancia de dos semanas en China o en EEUU.
En 2006, las agencias de viajes empezaron a promover San Petersburgo como destino turístico ideal en cualquier estación del año. El objetivo era transformar esta ciudad en una segunda Praga adonde los europeos pudieran llegar con su familia para un fin de semana. Pero los hoteles de San Petersburgo subieron este año los precios en un 30% y una habitación para dos personas, incluido el desayuno, cuesta como mínimo 170 dólares diarios.
A estos precios exagerados se añade la creciente carestía de vida en Rusia, efecto de la continua apreciación del rublo. Además de comprarse un tour, el turista extranjero se ve obligado a gastar en Rusia casi 1.000 euros semanales, según las estimaciones de KMP-Group. Como resultado, Rusia perdió en el primer semestre una ganancia superior a 140 millones de euros, a lo cual habría que sumar también las pérdidas generadas por la escasa demanda de tours.
