La comunidad internacional parece acostumbrarse a la idea de que la presencia de Gazprom en diversos proyectos es vital para garantizar su seguridad. Siguiendo a los participantes del proyecto Sakhalin-2, India también decidió invitar al monopolio gasífero de Rusia.
El embajador hindú en Moscú, Kanwal Sibal, admitió el lunes que la eventual participación de Gazprom en la construcción del gasoducto IPI (Irán-Pakistán-India) "puede aportar garantías de seguridad adicionales en este proyecto". Nueva Delhi, según el diplomático, aplaudió el interés del grupo ruso hacia el proyecto en más de una ocasión. Representantes de Gazprom, a su vez, admiten que se van celebrando negociaciones al respecto pero rehúsan ofrecer detalles.
Algunas fuentes dentro de esta empresa señalan que, en principio, Gazprom pretendía actuar como operador del gasoducto IPI pero tampoco descartaría participar en calidad de contratista, responsable por servicios de investigación. Aleksandr Medvédev, jefe de Gazpromexport, afirmó que el monopolio aceptaría participar como socio inmediato a condición de que los países implicados suscriban un acuerdo intergubernamental.
Por ahora, la firma de tal documento se ve obstruida por las discrepancias que mantienen Nueva Delhi y Teherán. La dirección iraní sugirió a principios de 2006 revisar las tarifas del gas contratado en 2004, y las negociaciones quedaron prácticamente congeladas ante la amenaza de que los precios suban en más del 53%. Sin embargo, los tres países participantes tampoco se apresuran a poner cruz y raya en el proyecto. Hace poco, India anunció la intención de construir su tramo del gasoducto en un futuro próximo. Pakistán quiere abordar la construcción hacia mediados de 2009 para poder conectar en 2011 su parte de la tubería con el tramo iraní, donde ya se iniciaron las obras.
A Gazprom le interesa especialmente la perspectiva de cooperar con Irán en el marco del proyecto IPI. Ambas partes redactaron incluso el borrador de un acuerdo sobre la creación de una empresa conjunta a tales efectos pero la escalada de tensión en torno al programa nuclear iraní hizo aparcar estos planes. La estrecha colaboración de los dos mayores exportadores, según los expertos, significaría la virtual aparición de una OPEP del gas.
