Tokio, 6 de agosto, RIA Novosti. Un grupo de seis expertos de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), con Philippe Jamet al frente, va a realizar a partir del lunes una inspección de la planta nuclear Kashiwazaki-Kariwa, en Japón, afectada por un fuerte terremoto el pasado mes de julio.
Según los datos más recientes, se descubrieron en la planta casi 1.300 defectos a raíz del seísmo, en particular, algunas grietas en los edificios, roturas en las tuberías, daños en equipos y otros problemas.
Después del terremoto, la empresa operadora Tokyo Denryoku reportó la fuga parcial del agua radiactiva al mar y la despresurización de un centenar de barriles con residuos de baja radiactividad. El informe tuvo repercusiones negativas en la industria turística y alimentaria de la zona, además de poner en cuestión la seguridad de las plantas nucleares de Japón en general.
Para enmendar la situación, las autoridades niponas solicitaron la intervención de la AIEA para inspeccionar las instalaciones de Kashiwazaki-Kariwa.
El terremoto del pasado 16 de julio, de una magnitud de 6,8 grados en la escala de Richter, provocó el paro automático de cuatro reactores de la planta que estaban operativos en aquel momento. Otros tres reactores se encontraban en proceso de revisión rutinaria. Las autoridades prohibieron la explotación de la central hasta que sean eliminados los numerosos defectos y se tengan las garantías en lo relativo a la seguridad de los reactores. Según los expertos, se requiere para ello un año como mínimo.
