Dentro de algún tiempo, varias compañías extranjeras podrían perder las licencias para la explotación de yacimientos pequeños en el sector energético de Rusia.
El Servicio Federal para la Supervisión de Recursos Naturales, Rosprirodnadzor, procedió a una inspección no planificada de algunas empresas energéticas que cotizan en la Bolsa de Londres (LSE), entre ellas, las británicas Timan Oil & Gas, Urals Energy y JKX Oil & Gas, la canadiense Heritage Oil y la sueca Lundin Petroleum.
El subjefe de Rosprirodnadzor, Oleg Mitvol, opina que estas entidades proporcionan a los inversores occidentales información falsa sobre las reservas que tienen y los proyectos que vienen desarrollando en la lejana Rusia.
La mayoría de las empresas citadas tienen muchos puntos en común: poseen en diversas regiones rusas ciertos terrenos con pocas reservas probadas de hidrocarburos; como promedio, llevan dos años o menos cotizando en el parqué principal de la LSE o en el mercado de inversión alternativo (AIM); e incluyen una participación directa o implícita de capitales rusos.
La Bolsa de Londres difícilmente querrá someter el caso a una investigación interna, capaz de derivar en un escándalo de gran envergadura, así que lo más probable es que el problema sea solucionado en Moscú.
La única excepción, tal vez, es la sueca Lundin Petroleum, productora independiente del gas y el petróleo que opera en Francia, Túnez, Holanda, Noruega, Venezuela, Indonesia y Gran Bretaña. En junio pasado, Lundin Petroleum estuvo a punto de perder la licencia sobre Lagan, campo petrolero situado en la plataforma del Mar Caspio. El otro día se supo que la compañía sueca cederá a Gazprom una participación del 50% en este proyecto, de modo que la revocación de su licencia se aplaza. Y aunque Rosprirodnadzor pretende inspeccionar varios terrenos pertenecientes a Valkyries Petroleum, a la que Lundin absorbió en mayo de 2006, todo indica que los suecos han aprendido ya cómo trabajar en Rusia.
