En el marco del III Consejo de Asociación Chile-Unión Europea, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alejandro Foxley, expuso sobre aspectos económico-comerciales e hizo un detallado análisis de las posibilidades y desafíos que, en términos de liberalización comercial, tienen varios países.
El Secretario de Estado hizo un llamado a buscar alternativas que permitan que la economía mundial se sobreponga a la demora de las negociaciones de la Ronda de Doha. "Nosotros creemos que es fundamental que un mal resultado en Doha, no se convierta en una reacción en contra del proceso de globalización y de inserción de las economías y de los países en el mundo global, que conlleva el libre comercio", indicó.
En este sentido, el Canciller sostuvo que Chile cree en la globalización por una razón muy simple y que dice relación con el camino recorrido por el país en las últimas décadas. "Nosotros no compartimos la visión negativa que algunos tienen de un mundo global. Eso se debe básicamente a que desde el año 92, hemos aumentado las exportaciones de 8 mil millones a 60 mil millones de dólares. Es decir, las hemos incrementado 8 veces y, detrás de eso, hay muchos empleos de buena calidad que benefician y que le otorgan mejores oportunidades a la gente", expresó.
Chile llegó al III Consejo de Asociación con la Unión Europea celebrado en Bruselas con el claro interés de profundizar el Tratado de Libre Comercio que le une al viejo continente desde el 2002. "Tenemos un buen acuerdo comercial con la Unión Europea, pero queremos ampliarlo. Quisiéramos ver a los países de la Unión Europea abriéndose más en algunos rubros que para Chile son importantes. Por ejemplo, en lo que se refiere a productos agroalimentarios, en los cuales hoy existen cuotas muy limitadas para exportaciones chilenas. Esas cuotas ya están cumplidas y pensamos que, de aumentarse, no amenazan en absoluto a la agricultura europea", señaló.
El Canciller pidió avanzar en el campo de servicios para que en dos años más, cuando se realice el próximo Consejo de Asociación Chile-UE, en vez de duplicar el intercambio comercial bilateral, este se triplique o, incluso, se cuadruplique. "Eso sería muy importante como señal de los resultados positivos que pueden obtenerse a partir de un proceso de asociación con países como los europeos. Resulta fundamental mostrar que los acuerdos como el de Chile con la UE, son un camino permanente que debe ir siendo mejorado y profundizado, a medida que pasa el tiempo", concluyó.
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