Por primera vez en 75 años, las ventas de coches extranjeros en Rusia se colocaron por encima de las marcas locales. La invasión foránea en el mercado automotor ruso continúa: Nissan, General Motors y Volkswagen se han incorporado a la lista de empresas que pretenden instalar plantas de ensamblaje en este país, y es una noticia deprimente para la mayor productora rusa de turismos, Avtovaz, cuya cuota de mercado ha bajado en el último bienio del 50% al 33,5%.
En el presente año, los rusos han comprado casi un millón de coches nuevos de marcas extranjeras, de los cuales una cuarta parte ha sido fabricada localmente, según los datos de Ernst & Young. Las ventas de marcas rusas, en el mismo período, se estiman en torno a 800-900 mil.
El 2006 también ha sido un año récord en lo que respecta a la firma de contratos con los mayores fabricantes mundiales del sector del automóvil. Volkswagen ha colocado la primera piedra en la construcción de su futura planta en Kaluga, con capacidad de 115.000 vehículos anuales. La General Motors, Nissan y Toyota van a invertir casi mil millones de dólares para instalar plantas industriales en San Petersburgo. Hacia el año 2010, según las estimaciones de expertos, Rusia estará produciendo aproximadamente un millón de coches de marcas extranjeras.
Al mayor fabricante nacional de automóviles, Avtovaz, le resulta cada vez más difícil competir en el mercado interno aunque ha pactado ya, con la canadiense Magna, la construcción de una nueva planta en Togliatti con capacidad de hasta 450 mil coches anuales, por valor de US$1.700 millones. El pronóstico de Ernst & Young es que la cuota de Avtovaz seguirá bajando, hasta situarse en un 28-30% para el año 2010.
