El encuentro, llevado a cabo en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, es el primero de este tipo celebrado entre las dos naciones en las últimas siete décadas. Para Stanislav Stremidlovski, experto ruso en relaciones chino-vaticanas, el Vaticano ha mostrado que no aceptará interferencia externas en la diplomacia de la Santa Sede.
"La reunión puede considerarse como una especie de desafío del Vaticano a Washington. El Vaticano muestra que no le importan las ideas que prevalezcan en la Casa Blanca o en el Departamento de Estado, la Santa Sede seguirá una política independiente hacia China", apuntó Stremidlovski.
"Dichas voces son muy activas en Estados Unidos. Comenzaron a escucharse después de que China y el Vaticano firmaron en 2018 un acuerdo provisional sobre nombramiento de obispos", subrayó a Sputnik.
En el comunicado conjunto publicado tras la reunión de Wang Yi y Paul Gallagher se destacó la importancia de dicho acuerdo, además de "la voluntad de continuar el diálogo institucional a nivel bilateral para favorecer la vida de la Iglesia católica y el bien del pueblo chino". Las partes expresaron también "el deseo de una mayor cooperación internacional con el fin de promover la convivencia civil y la paz en el mundo", detalló Vatican News.



