"La reacción negativa ante nuestros llamados a colaborar y el rechazo desde hace ya seis meses de concedernos acceso a los ciudadanos rusos Serguéi y Yulia Skripal, declarados víctimas de atentado, nos convence más aun de que Londres no ha encontrado nada para justificar sus declaraciones", dijo el servicio de prensa.
Enfatizó que "todas las acusaciones contra nosotros son totalmente falsas".
Por último, subrayó que es necesario unirse para contrarrestar a las amenazas como el terrorismo internacional.
"Es deplorable que estos (cuatro) países se hayan dejado llevar por Londres que, al parecer, no acaba de superar sus propias fobias inexplicables", constató el ente diplomático ruso.
El 6 de septiembre Alemania, Canadá, EEUU y Francia se sumaron a las acusaciones británicas contra Rusia.
Londres responsabiliza a Moscú de los incidentes en Amesbury y Salisbury, mientras Rusia lo rechaza rotundamente e insiste en realizar una investigación conjunta y obtener acceso a las pruebas.
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Londres afirma que la sustancia en cuestión es un arma química supuestamente procedente de Rusia.
Al acusar a Moscú del envenenamiento de los Skripal, el Reino Unido expulsó a 23 diplomáticos rusos, iniciando una oleada de expulsiones de la OTAN y otros 28 países, a lo que Rusia respondió con medidas simétricas.
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El 5 de septiembre Scotland Yard publicó fotos de dos supuestos sospechosos involucrados en el envenenamiento en Salisbury, identificados como nacionales rusos Alexandr Petrov y Ruslán Boshírov.
Según la versión de Scotland Yard, el envase permitió disfrazar el veneno para su transporte ilegal al Reino Unido y también fue conveniente para dispersarlo a la puerta de entrada de la casa de Skripal.
La Cancillería rusa puso en duda la autenticidad de los datos de los investigadores británicos y reafirmó que Moscú nada tiene que ver con incidentes de Salisbury y Amesbury.




