"¡Por el amor de Dios, márchese!", espetó a Corbyn al final de un acalorado duelo dialéctico en el Parlamento de Westminster.
Era la primera sesión de consultas al primer ministro tras el referéndum del pasado 23 de junio y el tono comenzó a crisparse cuando Corbyn achacó la victoria del Brexit a la política de austeridad tory, que ha dejado a "3,9 millones de niños viviendo en pobreza".
Cameron estalló finalmente ante una referencia a su anunciada dimisión emitida por Corbyn, quien resiste en su cargo aunque ha perdido la confianza de más dos tercios de su grupo parlamentario.
"Habla de inseguridad laboral y de los dos meses que faltan hasta mi marcha; puede ser en el interés de mi partido que él continúe sentado ahí (en el banquillo del líder de la oposición) pero yo le diría, ¡por el amor de Dios, márchese!".


