"Iósif Stalin llevó al pueblo checheno y a otros pueblos hacia el borde del abismo. ¡Que sea eternamente maldecido!", declaró Kadírov, al recordar los eventos de 1944, año en que entró en vigor la orden №5073 que abolía la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushetia y decretaba el exilio forzoso de sus habitantes a Asia Central y Kazajistán.
De acuerdo con sus propias palabras, en aquellos años, "los antepasados de los chechenos pasaron un examen inhumano, en cuyo transcurso demostraron los milagros de su resistencia y valentía".
La deportación masiva del pueblo checheno y el de Ingushetia se efectuó por una orden de Stalin firmada el 23 de febrero de 1944. Bajo las acusaciones de "complicidad" con los invasores fascistas, esta ley fue el principal motivo que se empleó para justificar la deportación de estos pueblos del Cáucaso. Hubo que esperar a enero de 1957 para que Jruschov pusiera punto final a esta injusticia.
Según datos oficiales publicados en el portal ruso Lenta, casi 500.000 de personas fueron deportadas de los territorios de la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushetia a Kazajistán y Kirguistán.


