"Lo que pensábamos que era un tiburón peregrino resultó ser un gran tiburón blanco ¡de casi cinco metros de largo y 900 kilos!", dicen los autores.
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A pesar de tener un asesino marino delante de él. El camarógrafo se mantuvo tranquilo y el tiburón ni se inmutó por su presencia. ¿Estaría durmiendo mientras navegada por las aguas?