"Las declaraciones sobre negociaciones para asignar a Turquía préstamos del FMI no son ciertas y son una manipulación de la opinión pública; la economía turca pudo superar la crisis sin apoyo externo", dice la nota.
En 2018 la lira turca se depreció más del 30% frente al dólar y euro, especialmente después de que EEUU duplicara los aranceles al aluminio y el acero importados de Turquía.
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Ankara respondió con una subida arancelaria en 22 renglones de importaciones estadounidenses, por valor de 533 millones de dólares, y amenazó con un boicot a los dispositivos electrónicos de EEUU.
