"Es evidente que tras los últimos procesos electorales nuestro pluralismo político requiere de un diálogo permanente y de un debate siempre constructivo", afirmó el monarca y jefe de Estado.
El monarca y mando supremo de las Fuerzas Armadas felicitó a Mariano Rajoy por haber conseguido la confianza de la cámara en su sesión de investidura a finales de octubre y celebró que España disponga por fin de un Ejecutivo con plenas funciones tras "la compleja situación iniciada tras las elecciones generales de diciembre del año pasado".
En su intervención, el monarca, en una velada referencia al conflicto territorial con Cataluña, realizó un llamamiento al "diálogo y entendimiento dentro del respeto de la ley".
En su opinión, ese diálogo debe "preservar la exigencia de igualdad entre todos los ciudadanos y la solidaridad entre todos los pueblos de España".
"España no puede negarse a sí misma tal y como es y no puede renunciar al patrimonio común compartido con todos", afirmó el monarca.
"El pueblo español nos pide en suma que dignifiquemos la vida pública", afirmó Felipe VI ante los diputados y senadores españoles, entre los que se encuentran algunas personas que enfrentan procesos judiciales por casos de corrupción.
El discurso del Rey fue aplaudido por todas las fuerzas políticas excepto por el grupo parlamentario de Unidos Podemos y por los independentistas vascos y catalanes.
Varios de los diputados de Unidos Podemos acudieron al Congreso a presenciar el discurso del monarca ataviados con insignias republicanas.
Entre ellos destacó el diputado Diego Cañamero, que se colocó en una de las primeras filas del hemiciclo con una sudadera negra con una inscripción que rezaba "yo no voté a ningún Rey".




