Estas nuevas delegaciones aumentarían la capacidad del Gobierno catalán de firmar acuerdos con organismos internacionales.
Actualmente, Cataluña tiene operativas las embajadas que se pusieron en marcha en la anterior legislatura en Berlín, París, Bruselas, Washington, Viena, Roma y Londres.
El presupuesto máximo de las delegaciones será de unos 400.000 euros, que todavía está lejos del ambicioso plan que había prometido el anterior presidente, Artur Mas, que contaba con abrir "cincuenta delegaciones".
La consejería de Exteriores, que dirige Raül Romeva, era una de las principales novedades del nuevo Gobierno independentista catalán, que dirige Carles Puigdemont y que tiene entre sus objetivos lograr la independencia de Cataluña.
Romeva apuesta especialmente por la delegación de Ginebra, que considera "un centro de división global", ya que es la ciudad con una mayor presencia de organismos internacionales, como las ligadas en las Naciones Unidas.


