En esta localidad el domingo pasado un grupo de hombres vestidos con camisetas blancas y armados con palos atacó a otro grupo de personas, vestidas de negro, al tomarlas por manifestantes.
Como resultado del enfrentamiento 45 personas sufrieron heridas.
Según los medios, la policía usó gases lacrimógenos a las 09.20 GMT y luego alzó banderas negras como señal de advertencia a los manifestantes.
En un comunicado, citado por los medios, la Policía expresó su preocupación por el posible empeoramiento de la situación en la zona de protestas y llamó a los lugareños a abandonarla cuanto antes.
El pasado 9 de junio, más de un millón de personas tomaron las calles de Hong Kong para manifestar su rechazo a la polémica ley de extradición, que el Gobierno suspendió el 15 de junio pero se negó a revocarla por completo.
El 1 de julio, en el 22 aniversario de la devolución de Hong Kong a China, centenares de manifestantes radicales irrumpieron en la sede parlamentaria y vandalizaron las oficinas.
El Gobierno central en Pekín condenó en términos enérgicos el incidente e instó a las agencias pertinentes a investigar la responsabilidad penal de los implicados.
El 9 de julio, Lam aseguró que el proyecto de ley "está muerto" y no hay planes de reanimarlo.



