Según la investigación titulada Justification of Waterless Hydraulic Fracturing Methods (Justificación de los métodos de fracturación hidráulica sin agua), retomada por el diario local El Economista, las técnicas tradicionales de fracking han alcanzado su límite y ya no son sostenibles.
Sin embargo, se estima que la demanda de gas natural se eleve hasta en un 30% para el 2030. Ante ello, surge la necesidad de apostar por nuevas tecnologías sin extracción de agua.
La investigación señala que hay opciones como tecnologías de dióxido de carbono (CO2) en varias modalidades: espuma, seco y supercrítico, un estado semilíquido.
Esta última opción, abundó, es usada por la China National Petroleum Corporation, que la ha ocupado en sus campos de esquisto en Xinjiang y Jilin, de acuerdo con reportes de Progresos en Investigación y Desarrollo.
"La empresa estatal productora de combustible en la República Popular de China destaca una mejora en la recuperación de gas de 15 a 20% comparado con el método hidráulico tradicional", indica el reporte.
México pone el ojo
Recientemente, el Gobierno de México reconoció que el gas natural se ha convertido en un recurso estratégico para el desarrollo económico, en medio de una alta dependencia del exterior. México consume cerca de 9.000 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales alrededor del 75% proviene de importaciones, principalmente desde Estados Unidos.
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, advirtió que esta dependencia genera vulnerabilidades, mientras que el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, abrió la puerta a la explotación de gas natural de campos "no convencionales" que ascienden a 141 billones de pies cúbicos "que podemos aprovechar".
Al respecto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseveró que su Gobierno no utilizará la técnica del fracking tradicional para la explotación de dichas fuentes de gas natural.
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