Los aranceles de EEUU: una amenaza que no se concretó y hasta acabó siendo ilegal
19:37 GMT, 3 de abril 2026
Eduardo Bautista
Desde México
Hace un año, Donald Trump anunció con bombo y platillo su guerra arancelaria contra el mundo bajo el supuesto argumento de que muchos países se aprovechan comercialmente de EEUU. En la mira principal, por supuesto, estaba China. Sin embargo, los aranceles no prosperaron como esperaba la Casa Blanca y el gigante asiático no se achicó ni un poco.
Lea en SputnikAunque Washington prometió recaudar 600.000 millones de dólares a través de la imposición de gravámenes a diestra y siniestra, la realidad es que el ciudadano estadounidense de a pie acabó pagando buena parte de esa cruzada comercial a base de productos y servicios más caros, observan en una entrevista analistas consultados por Sputnik.
Y es que, si bien Washington sí logró una recaudación muy amplia mediante su política comercial proteccionista, los datos arrojan que la estrategia de Trump no fue plenamente efectiva: en 2025, el déficit de bienes de EEUU se situó en 1,24 billones de dólares, lo que supone un aumento de 2,1% respecto al nivel de 2024, según cifras del Departamento de Comercio. Esto quiere decir que el país norteamericano sigue importando más de lo que exporta.
Una crisis interna innegable
Para entender esta política comercial, hay que recordar que la guerra arancelaria anunciada hace un año por Trump —en lo que él mismo llamó el "Día de la Liberación"— se dio en un contexto económico muy complejo para EEUU, cuyo déficit comercial ha sido, en promedio, de 3,1% cada año de 2010 a 2026, mientras que el déficit público ha sido de 6,4% cada año en el mismo periodo, refiere en entrevista con Sputnik el experto en Desarrollo Económico y Economía Regional, Víctor Aramburu.
"La deuda pública de EEUU ya se encuentra por arriba del 120% del PIB, cuando hace 20 años era de la mitad", señala el también académico del Tecnológico de Monterrey, quien apunta que la política arancelaria de Trump no revertirá por sí misma este desastre económico en el que se encuentra el país norteamericano.
Más allá de una medida económica para supuestamente proteger a las industrias estadounidenses, los gravámenes también fueron utilizados por Washington como herramienta de presión política. Y aunque los llamados "aranceles recíprocos" estaban dirigidos a más de 100 naciones, Trump apuntó hacia dos principalmente: China y México, sus dos mayores socios comerciales. Sin embargo, su ofensiva no resultó del todo.
Con el gigante asiático, aunque en un inicio impuso aranceles de hasta más del 100% —generando una respuesta paralela de Pekín—, al final las tensiones bilaterales bajaron y Washington tuvo que ceder y bajar sus tarifas considerablemente al 30%. En cambio, a México no le aplicó tarifas a todos sus bienes como prometió gracias al T-MEC, el tratado de libre comercio de América del Norte, aunque sí afectó al país latinoamericano con gravámenes generales al acero y al aluminio de todo el mundo y a los automóviles.
"Hay una crisis interna en EEUU y esta medida [arancelaria] resulta anacrónica y poco eficaz para solucionar ese problema. En realidad hoy vemos que los aranceles de Trump fueron un balazo en el pie, porque quienes terminaron absorbiendo el costo fueron el consumidor y el productor estadounidenses", señala en entrevista con Sputnik el economista de la UNAM, Óscar Rojas.
Además, dice, las políticas proteccionistas de Washington ponen en entredicho el mecanismo que se buscaba con el Día de la Liberación: mejorar las finanzas públicas.
El costo político de los aranceles
Hace unas semanas, Trump aseguró que la recaudación de aranceles aduaneros ha generado a EEUU alrededor de 600.000 millones de dólares. Sin embargo, luego de esa declaración triunfalista, la Corte Suprema invalidó las tarifas por considerar que el Ejecutivo excedió su autoridad al imponer una serie de medidas que trastocaron el comercio mundial. Lo anterior fue un golpe no solo económico —porque EEUU tendrá que devolver unos 1.600 millones a países y empresas—, sino político, en un año crucial para que los republicanos mantengan la mayoría en el Congreso, de cara a las elecciones intermedias de noviembre próximo.
"Aunque hubo una recaudación notable [de recursos], la política arancelaria de Trump también tuvo su lado negativo, ya que impactó directamente en los precios al consumidor y eso se reflejó claramente en el incremento de la inflación", observa en charla con Sputnik Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM.
Probablemente, dice, en los comicios del 3 de noviembre "se verá cómo el consumidor, en su papel de electorado, responderá a la política de Trump", la cual, afirma, sí logró generar más empleos, según lo reflejan los datos gubernamentales más recientes.
Ante el revés de la Corte Suprema de EEUU a la Administración Trump, Washington impuso aranceles globales del 10% a las importaciones, con una vigencia de 150 días, salvo que el Congreso lo extienda. Sin embargo, no abarca a la mayoría de los productos procedentes de México y Canadá, en virtud del acuerdo comercial entre los países norteamericanos.
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