El rito del luto y la abundancia: la Semana Santa en Ecuador y el Arrastre de Caudas
21:00 GMT, 3 de abril 2026
Samantha Arias
Desde Ecuador
Aunque la Constitución define a Ecuador como un Estado laico, la paralización de actividades y la masiva movilización ciudadana en Semana Santa demuestran que la ritualidad católica sigue siendo un eje vertebrador de la identidad nacional, trascendiendo los límites de los templos para apoderarse del espacio público y la mesa familiar.
Lea en SputnikEste fenómeno, lejos de ser una práctica estática, es el resultado de siglos de adaptaciones, herencias coloniales y una fusión gastronómica que conecta el calendario litúrgico con la fertilidad de la tierra.
Entre ordenanzas y ciclos agrícolas
La instauración de la Semana Santa en la Real Audiencia de Quito no fue un proceso inmediato ni espontáneo.
El doctor Alejandro López, historiador y cronista de la ciudad de Quito, señala que, durante la segunda mitad del siglo XVI, el Cabildo tuvo que intervenir para asegurar la participación ciudadana.
"En 1549, el Cabildo promulga una ordenanza para que las personas se queden en la ciudad en este tipo de festividades religiosas, se les establece una multa de 50 pesos de oro, que era bastante elevada, para que las personas se queden en la ciudad en Navidad, en Corpus Christi y también en Semana Santa", explica López a Sputnik.
Esta imposición española se encontró con una realidad geográfica y cultural preexistente. El historiador destaca que esta época coincide con cambios climáticos y ritos originarios de agradecimiento por los frutos. Así, la bienvenida triunfal de Jesús a Jerusalén se fusionó con la abundancia de la cosecha andina.
Por su parte, la doctora Adriana Pacheco Bustillos, especialista en historia del arte y conservación, precisa que este calendario ritual tiene una raíz geográfica específica: Sevilla.
"Es un calendario que viene desde la ciudad de Sevilla y estipula los tiempos sacros, siendo la Semana Santa uno de los más importantes por la centralidad de la figura de Cristo, su pasión y resurrección", afirma Pacheco en una charla con este medio.
El último eco del Imperio romano
Dentro de la programación litúrgica, estas fechas acogen uno de los eventos más enigmáticos y exclusivos de Quito: el Arrastre de Caudas, o también conocido como Reseña de la Cruz.
Ecuador es actualmente el único lugar del mundo donde se conserva esta ceremonia en su forma original, una distinción que, según Pacheco, se debe a que Quito era una "plaza menor" o un "reducto más recogido" dentro del régimen virreinal, condiciones que favorecieron la preservación de prácticas que, en grandes capitales como
Lima o Ciudad de México, se perdieron.
La palabra cauda proviene del latín y significa "cola", haciendo alusión a las largas capas negras que arrastran los canónigos.
"Caudas significa en latín cola (...) se refiere al luto por la muerte de Cristo. También se le da el significado a estas caudas como de los pecados, todos estos desafectos (...) Cristo se hizo responsable de estos pecados y a través de este simbolismo se puede ver este lamento", detalla la experta.
Lo que hace imponente al Arrastre de Caudas es su performatividad y su raíz en la tradición clásica romana.
Pacheco explica que la ceremonia recrea cómo los generales romanos honraban a sus muertos: se ondeaba una bandera sobre el cuerpo del difunto y luego sobre los soldados para transmitir sus virtudes. En la catedral de Quito, este rito se cristianiza: el arzobispo ondea una gran bandera negra con una cruz roja sobre el altar y luego sobre los canónigos, buscando captar las virtudes de Cristo para la Iglesia.
Sincretismo en el plato
Si el Arrastre de Caudas representa el rigor litúrgico, la fanesca representa la fusión de mundos. López define a este plato no como una sopa, sino como un "potaje" que sintetiza la historia del Ecuador.
"Es un [platillo] rico en granos tiernos, justamente por la época de cosecha que estamos. Las comunidades andinas ya comían potajes que eran parecidos y los españoles también tenían una dieta especial durante la cuaresma. A lo largo del tiempo se van fusionando estos platos y aparece la fanesca", describe López.
Esta preparación, que incluye doce granos —asociados tradicionalmente a los 12 apóstoles— y pescado seco, es el ejemplo máximo de cómo las sociedades originarias y la cultura católica española generaron
una "cultura distinta y diversa".
Entre la devoción y el espectáculo turístico
En la actualidad, la Semana Santa ecuatoriana —que incluye hitos como la procesión de Jesús del Gran Poder el Viernes Santo— se debate entre la práctica religiosa y su valor como patrimonio cultural.
Los especialistas coinciden en que la vistosidad de estos rituales ha convertido a Quito en un foco de turismo internacional que atrae a la gente por una "afición curiosa" o un afán de conocer, incluso si no son devotos.
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Sin embargo, López introduce un matiz sobre la identidad contemporánea: el feriado de Semana Santa es utilizado hoy tanto para el retiro espiritual como para el turismo y el paseo.
"Hay diferentes elementos que se mezclan y que van configurando también una identidad particular", concluye.
La Semana Santa en Ecuador, y específicamente el Arrastre de Caudas en Quito, sobrevive no solo como un acto de fe, sino como una pieza de museo viviente. La capacidad de la sociedad ecuatoriana para mantener un rito del siglo XVI, fusionarlo con la soberanía alimentaria de los granos andinos y adaptarlo a las necesidades de una ciudad moderna, demuestra que la identidad del país se niega a la estandarización.
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