Estados Unidos es "el principal faro del mundo libre" y hace todo por defender la hispanidad. Esas fueron las palabras que, hace unas semanas, pronunció Isabel Díaz Ayuso desde la residencia privada de Donald Trump en Mar-A-Lago, una escena que provocó escozor entre buena parte de las comunidades latinoamericanas que se han sentido indignadas por las políticas migratorias de Washington.
Por ello y otras razones más, la lideresa regional del PP no resulta del todo bienvenida en América Latina, principalmente en México, la tierra que ha figurado últimamente en los discursos de esta mujer que ha mostrado abiertamente sus simpatías por el mandatario argentino Javier Milei, el autodenominado "libertador" a quien le concedió la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, al igual que a la Administración Trump.
Y es que ahora Díaz Ayuso acusó en sus redes sociales que "la seguridad en México está peor que nunca", por lo que volvió a sugerir que la Corona española no debe pedir disculpas a México por el proceso de conquista y evangelización de los pueblos mesoamericanos —tal y como exigió en su momento el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Para el economista y analista político mexicano Josafat Hernández, las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid son "lamentables" porque mezcla, por "conveniencia política", dos temas que son completamente diferentes: la solicitud de perdón por parte del rey de España hacia los pueblos indígenas y la actualidad de México en cuestión de seguridad.
Ya antes Díaz Ayuso había señalado a México por el mismo motivo. En febrero —y en consonancia con la política exterior de EEUU hacia América Latina— acusó a algunos países de la región por supuestamente promover el narcotráfico en momentos en que, según ella, Washington y otras naciones combaten a la delincuencia en la región.
De hecho, en aquella ocasión, a México le deseó algo particular que, según ella, ya sucedió en Argentina cuando llegó Milei al poder: "Que rompan esas mismas cadenas, recuperen su libertad y se ponga fin a los narcoestados que los dictadores de ultraizquierda están implantando allá donde pueden o se les deja, destruyendo familias, vidas muy jóvenes, creando sucios negocios que destrozan nuestra convivencia, seguridad y prosperidad". Y luego dijo que, ante ese mundo de "totalitarismo cerrado y oscuro", Madrid ofrece "fuerza, valor, humanidad, alegría y libertad". En resumen, aseguró que en México impera un "narco Estado". Y aunque esa vez Sheinbaum decidió no responderle, esta vez fue diferente.
"Su asunto es ideológico contra nosotros. Allá están aliados con Felipe Calderón, con la derecha mexicana (...) Ya hasta el rey de España reconoció que hubo abusos durante ese periodo y ella no. Su visión es de imperio, no de iguales... Entonces que siga escuchando a Felipe Calderón", subrayó Sheinbaum.
Para Hernández, el asunto es muy claro: "Díaz Ayuso defiende todo este proceso de colonización, conquista y destrucción de los pueblos amerindios". Además, el analista considera erróneo que se crea que el Gobierno de México utilice el tema del "perdón histórico" como cortina de humo para ocultar alguna crisis de seguridad en el país.
"La derecha [tanto española como mexicana] no tiene nada que aportar en el avance de México contra la inseguridad", observa Hernández.
Asimismo, señala que Díaz Ayuso ha presentado a Madrid como un ejemplo de defensa de "la gente de bien", pero de una manera "muy maniquea y simplista" que acaba por denotar su "eurocentrismo", ya que en México, con todos sus problemas, existe democracia y libertad en prácticamente cualquier ámbito.
"México es un país que está generando justicia social", asegura el experto.