En sus palabras, las bombas cayeron en zonas donde hay familias que se dedican a reemplazar cultivos de coca por cultivos legales, como chocolate, café y cacao.
Poco antes, en un Consejo de Ministros televisado, el mandatario sugirió que
Ecuador estaría bombardeando territorio colombiano en la zona fronteriza, aunque aclaró que su Gobierno investiga de dónde vienen las bombas.
A su vez, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, señaló que "son falsas" las declaraciones sobre presuntos ataques con bombas ordenados por Quito dentro de territorio colombiano.
"Desde el primer día hemos combatido al narcoterrorismo en todas sus formas: a los que operan en las calles y a los que, desde la política o incluso desde la función judicial, se prestan para proteger a los delincuentes", publicó Noboa en la red social X.
Agregó que "hoy, junto a la cooperación internacional, continuamos en esa lucha, bombardeando los lugares que servían de escondite para estos grupos, en gran parte colombianos que su mismo gobierno permitió infiltrarse en nuestro país por descuido de su frontera. Presidente Petro, sus declaraciones son falsas. Estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo".
La relación entre Colombia y Ecuador atraviesa una crisis diplomática y comercial que se intensificó a comienzos de 2026, en medio de tensiones políticas entre los Gobiernos de Gustavo Petro y de Daniel Noboa.
El punto de quiebre fue la decisión de Ecuador de imponer aranceles de hasta el 30% a varios productos colombianos, bajo el argumento de desequilibrios en la balanza comercial y cuestionamientos a la cooperación en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico. En respuesta, Colombia adoptó medidas recíprocas, incluyendo aranceles similares a bienes ecuatorianos y
la suspensión de la exportación de energía eléctrica hacia ese país, un recurso clave para el sistema energético ecuatoriano.
La disputa también se trasladó al sector petrolero, con incrementos en tarifas para el transporte de crudo colombiano por territorio ecuatoriano, lo que afecta la logística de exportación y encarece los costos para empresas como Ecopetrol.
La escalada continuó con el endurecimiento de las medidas comerciales.
Ecuador elevó los aranceles hasta el 50%, mientras Colombia mantuvo su
postura de reciprocidad, configurando un escenario de guerra comercial entre dos socios andinos con un intercambio que supera los 2.000 millones de dólares anuales.
Aunque el peso relativo de este comercio no es determinante para ambas economías, sí impacta sectores específicos, especialmente en zonas de frontera, donde el intercambio es más dinámico.